
Tumba Burros Digital
Por: Luis Escobar Ramos / www.muraleducativo.com
Continuando con este tema, ahora iremos a una tercera categorización y estas son las conocidas como habilidades de información, medios y tecnología, a las que también se les conoce como competencias digitales o alfabetización digital, siendo un conjunto de conocimientos, destrezas y actitudes necesarias para buscar, evaluar, utilizar, crear y compartir contenidos de manera efectiva, segura y crítica en el entorno digital actual; esta clasificación cuenta con tres elementos fundamentales, que son: la alfabetización informacional; la alfabetización mediática y la competencia digital y a continuación desglosaremos cada una de ellas, para un mejor entendimiento.
En primer término, la alfabetización informacional, también conocida como habilidad de información tiene relación directa con la capacidad para reconocer una necesidad de información, localizar, evaluar críticamente las fuentes, organizar y usar la información de manera ética y legal; es decir, en estricto respeto a la propiedad intelectual.
Un segundo elemento es la alfabetización mediática o habilidades de medios; que es una competencia para entender, analizar y evaluar críticamente los mensajes de los diferentes medios de comunicación (redes sociales, noticias, publicidad) y entender como se construyen y con qué intención.
En tercer lugar se encuentran las habilidades de tecnología o competencia digital y que algunos también llaman alfabetización tecnológica/digital; que son un conjunto de destrezas para la utilización de herramientas digitales, hardware y software (computadoras, internet, aplicaciones) de forma segura, funcional y para resolver problemas.
De igual forma; existen componentes relacionados con este grupo de habilidades y que son básicas en el entorno laboral y educativo; tales como: la comunicación y colaboración, que permiten interactuar, compartir y trabajar en red a través de herramientas digitales; así también, la creación de contenidos, que posibilita crear y editar contenidos nuevos y aplicar licencias; en un tercer alcance está la seguridad digital, que tiene como objetivo proteger dispositivos, datos personales, identidad digital y mantener la salud física y mental y en última instancia tenemos a la resolución de problemas, que admite adaptarse a nuevas herramientas y resolver inconvenientes técnicos.
En una cuarta y última categoría tenemos a las habilidades para la vida y la carrera, que son un conjunto de competencias psicosociales, cognitivas y emocionales esenciales que permiten a las personas adaptarse, prosperar y gestionar con éxito las exigencias diarias, tanto en el ámbito personal como laboral; algunos autores incluyen en ellas a la autoconciencia, la empatía, la toma de decisiones, la comunicación eficaz, el trabajo en equipo y la resiliencia.
No obstante lo anterior; considero muy completa la siguiente clasificación: en primer lugar encontramos la flexibilidad y adaptabilidad, que son competencias clave en el entorno actual; ya que hacen posible ajustar comportamientos, ideas y estrategias ante cambios inesperados o nuevas situaciones.
De tal manera que, la adaptabilidad permite modificar la conducta para aclimatarse, mientras que la flexibilidad es la capacidad mental de gestionar cambios sin alterar el enfoque general.
La segunda competencia es la iniciativa y autonomía, que no es otra cosa que la capacidad de una persona para tomar decisiones, actuar de manera independiente y gestionar su propia vida, asumiendo la responsabilidad de sus actos; sin embargo, ya en un terreno más técnico, son habilidades blandas fundamentales que capacitan a una persona para tomar decisiones independientes, gestionar proyectos con responsabilidad y actuar de forma proactiva en el entorno personal y laboral; esto implica autoaprendizaje, creatividad para solucionar problemas y la capacidad de convertir ideas en acciones sin necesidad de supervisión constante.
La tercera son las habilidades sociales, compuestas por una serie de competencias que nos permiten interactuar con las personas que nos rodean de manera exitosa; de forma tal que son conductas aprendidas como la comunicación asertiva, empatía y trabajo en equipo, necesarias para interactuar eficazmente, construir relaciones saludables y destacar en entornos profesionales; es decir, son competencias interpersonales esenciales, distintas a las técnicas, que facilitan la adaptación, resolución de conflictos y el liderazgo.
Finalmente, la última competencia dentro de esta clasificación es la productividad, que es la capacidad de gestionar eficientemente el tiempo, la energía y los recursos disponibles para lograr objetivos específicos de manera constante; no debemos confundir lo anterior con trabajar más horas o hacer más tareas; sino de hacer las cosas correctas con mayor eficacia, optimizando el rendimiento sin sacrificar el bienestar personal.
Como ustedes percibirán, la vida y el entorno laboral han cambiado tanto que hoy en día la educación que se requiere dar las nuevas generaciones por supuesto que es distinta a la que se venia dando; de igual forma, los gobiernos deben estar conscientes de ello y modificar los planes de estudio y los trabajadores deben estar abiertos a la posibilidad de los cambios y para ello sólo pueden enfrentarlos con disposición para capacitarse o recapacitarse; dejando claro que es un proceso con corresponsabilidades, no es sólo del trabajador.
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