
Tumba Burros Digital
Por: Luis Escobar Ramos / www.muraleducativo.com
En reiteradas ocasiones hemos mencionado en este espacio que, el mundo está evolucionando de manera muy rápida; de tal forma que lo que hoy o hace algunos días era actual, con el paso de unos cuantos días pierde vigencia; en muy buena medida hay que decir que lo anterior sucede como consecuencia de las estrategias de mercadotecnia de quienes tienen el control económico y político en todo el orbe y que para efecto de aumentar sus márgenes de utilidad provocan la evolución del mercado o nos generan nuevas necesidades o satisfactores.
Algo similar está sucediendo en el entorno laboral actual; sin embargo, en este caso el asunto es mucho más complejo; ya que, el tema central no son cosas u objetos; sino seres humanos que ante la embestida tecnológica, de repente se ven en una encrucijada y si a eso le agregamos que la mayoría de los gobiernos no ha contemplado hasta el momento programas de capacitación y recapacitación y un acompañamiento puntual para la inserción y reinserción de sus ciudadanos en el emergente mundo laboral digitalizado, pues el asunto se torna aún más complicado.
Debo aclarar que aunque soy partidario y amante de la tecnología, no dejo de observar como eje central de todos los acontecimientos a las personas; es por ello que en esta ocasión decidí abordar este tema desde la óptica de brindar información, con el objetivo de saber cuales son las herramientas con que se debe contar para enfrentar la situación actual y por supuesto cuales son los caminos para obtenerlas.
Hoy, ante la disrupción de las Inteligencias Artificiales (IA´s), debemos estar conscientes de que mucho del aprendizaje que obtuvimos y que está basado en la memorización, está quedando obsoleto; debido a que para acceder a él sólo basta dar un clic en un dispositivo y de inmediato se despliega la información que estamos solicitando; de igual forma, no podemos vivir en la dependencia de instrumentos tecnológicos porque estos cambian en el momento que menos lo imaginamos.
Es por lo anterior; que requerimos habilidades que contribuyen a la adaptación al nuevo entorno laboral; estas están clasificadas de la siguiente forma: Materias básicas + temas interdisciplinarios y aquí encontramos a la lengua, las matemáticas y las ciencias, entre otras. Así también, ahí se ubican algunos conceptos novedosos pero, que quizá ya estaban ahí, más no se les brindaba la importancia debida y me refiero a lo que se denomina “conciencia global”; también encontramos en esta clasificación a la educación financiera, cívica y ambiental, mismas que son pilares fundamentales para el desarrollo de las personas, trabajadoras, trabajadores y familias y para la convivencia social.
En otro renglón se ubican las habilidades de aprendizaje e innovación, que contemplan al “pensamiento crítico”, entendido este tal y como lo menciona López Aymes: involucra habilidades específicas como la interpretación, el análisis, la inferencia y la evaluación para comprender las ideas más allá de sólo generarlas.
En el pensamiento crítico se encuentran componentes esenciales como la Metacognición, que es la capacidad de autorregular el propio pensamiento; la Evaluación, que consiste en juzgar la validez y consistencia de argumentos; la Humildad intelectual, que reconoce las limitaciones del propio pensamiento y la posibilidad de aprender de otros y la Emancipación, que está orientada a la liberación y humanización de las relaciones; a resumidas cuentas se puede decir que, entre los autores hay coincidencia en cuanto a que no se trata sólo de acumular información, sino procesarla de manera crítica y ética para decidir que creer o hacer.
Otro elemento de esta clasificación de habilidades e innovación es la “creatividad”, concebida como la capacidad humana para generar ideas originales, resolver problemas de manera novedosa y conectar conceptos previamente inconexos; no obstante, en lo particular me agrada la definición de J. P. Guilford, que se enfoca en el pensamiento divergente (la capacidad para encontrar múltiples soluciones a un problema).
Un aspecto más es la “comunicación”, entendida como la capacidad de transmitir, recibir e interpretar mensajes de manera clara, concisa y empática, tanto verbal como no verbalmente; esta competencia tiene como pilares a la escucha activa; es decir, comprender el mensaje completo, incluyendo emociones; la asertividad, que no es otra cosa que expresar necesidades y opiniones respetando a los demás, de igual manera, está la empatía, que permite entender la perspectiva emocional del interlocutor y una importantísima como la inteligencia emocional, que posibilita la gestión de emociones propias para una mejor interacción; la conjunción de todo lo anterior hace factible construir relaciones sólidas y gestionar conflictos.
El último elemento de esta categoría es la “colaboración”, que está relacionada con la capacidad de trabajar de manera conjunta y eficaz con otros, uniendo esfuerzos, conocimientos y diversas perspectivas para lograr metas comunes, lo anterior debe incluir comunicación empática, adaptabilidad y actitud proactiva para resolver problemas, promover un ambiente de confianza, compromiso común y en consecuencia, la mejora continua de los resultados.
Por hoy se agotó el espacio, la siguiente semana continuaremos abordando este tema, saludos cordiales.
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