
UPAEP impulsa campaña de reciclaje de electrónicos del 20 al 22 de abril y el bachillerato Matutino del BINE los días 23 y 24 de abril, para generar conciencia ambiental y apoyar a niños en situación vulnerable.
Por: A. Uriel / www.muraleducativo.com
En el marco del próximo Día de la Tierra, la UPAEP, a través del Decanato de Negocios y en coordinación con la Fundación Salva al Mar, dieron a conocer las fechas del “Reciclado de Electrónicos”, una iniciativa que busca promover el reciclaje responsable de dispositivos electrónicos y, al mismo tiempo, generar un impacto social positivo en beneficio de niños con enfermedades graves.
Durante la rueda de prensa, Ana María Carcaño Meza, Directora Académica de Comercio Internacional y Logística de la UPAEP, subrayó que esta campaña no solo se centra en la recolección de residuos electrónicos, sino en la formación de una conciencia ambiental colectiva. “No podemos separar el cuidado del medio ambiente del cuidado de las personas. Esta iniciativa busca mover conciencias y transformar hábitos de consumo y desecho”, afirmó.
La campaña se llevará a cabo los días 20, 21 y 22 de abril en el campus central de la UPAEP, en un horario de 10:00 a 14:00 horas, donde se recibirán diversos aparatos electrónicos y electrodomésticos en desuso, tales como celulares, computadoras, pantallas, cables y otros dispositivos, exceptuando pilas y focos ahorradores por su manejo especializado.
Asimismo, los días 23 y 24 de abril de 9:30 a 13:00 horas en el Bachillerato Matutino del BINE, se llevará a cabo la misma dinámica de “Reciclaje de electrónicos”.
Carcaño Meza destacó que esta acción responde a una problemática creciente: el manejo inadecuado de los residuos electrónicos, los cuales contienen materiales altamente contaminantes que afectan el suelo, el agua y el aire. “Lo que buscamos es convertir este problema ecológico en una oportunidad de impacto social y educativo”, puntualizó.
Por su parte, la Sra. María Esther Rita Ayón Jiménez, representante de la Fundación Salva al Mar, explicó que esta iniciativa se ha desarrollado durante más de una década con el objetivo de concientizar a la sociedad sobre la correcta disposición de residuos electrónicos. “Estos desechos, cuando no se manejan adecuadamente, generan un impacto severo en la salud y el medio ambiente. Pero cuando se reciclan, pueden convertirse en una oportunidad de vida para niños que necesitan tratamientos médicos costosos”, señaló.
En este sentido, destacó que los recursos obtenidos del reciclaje se destinan a la compra de medicamentos para menores con insuficiencia renal y cáncer, principalmente del Hospital del Niño Poblano. Tan solo en meses recientes, se ha logrado apoyar a 18 niños con tratamientos esenciales.
Desde la perspectiva estudiantil, Sebastián Santamaría, alumno de Comercio y Estrategia Internacional, enfatizó la relevancia de la logística ambiental y la economía circular en este tipo de proyectos. “Pasamos de un modelo lineal de ‘usar y desechar’ a uno circular, donde los materiales se recuperan y se reintegran a la cadena productiva. Esto genera un triple impacto: ambiental, económico y social”, explicó.
Asimismo, alertó sobre los efectos nocivos de los residuos electrónicos, señalando que un solo celular puede contaminar hasta 40 mil litros de agua, además de liberar sustancias tóxicas como mercurio y otros compuestos dañinos para la salud humana.
En tanto, Yael Vera González, estudiante de Mercadotecnia, destacó el papel de los jóvenes en la transformación social. “No estamos gestionando objetos olvidados, estamos gestionando oportunidades. Cada dispositivo recolectado deja de ser una amenaza ambiental y se convierte en esperanza de vida para muchas familias”, expresó.
Añadió que, desde la mercadotecnia, el objetivo ha sido humanizar la campaña y fortalecer alianzas con empresas que se han sumado a esta causa, demostrando que el marketing también puede ser una herramienta para generar conciencia y bienestar social.
Los organizadores hicieron un llamado a la ciudadanía a participar activamente en esta campaña, resaltando que incluso la donación más pequeña puede marcar la diferencia. La meta para esta edición es superar las 15 toneladas de residuos recolectados, cifra que permitiría ampliar el impacto tanto ambiental como social.
Finalmente, los participantes coincidieron en que este tipo de iniciativas representan una oportunidad para construir una cultura de responsabilidad compartida. “El cambio sucede cuando dejamos de ver el problema y comenzamos a actuar”, concluyó Carcaño Meza.











